Deja de pedir opinión y ponte a trabajar.

Deja de pedir opinión y ponte a trabajar.

Uno de los factores que puede atrasar el éxito de nuestro emprendimiento se encuentra en la facilidad con la que la gente puede llegar a influenciar sobre nuestras ideas y/o decisiones. Cuando no posees control sobre ti mismo o confianza plena en lo que haces permitirás que toda información proveniente de que medios externos, redes sociales o simples murmuraciones afecten por completo tu criterio.

“Las opiniones son bienes extremadamente económicos”.

Tan económicos que se pueden traducir en dos puntos:

  1. Pides opinión por falta de fe en ti y en tu emprendimiento
  2. Pides opinión para deslindarte de la responsabilidad de tus decisiones.

Sea cual sea la razón por la que piense que necesitas dicha ayuda colectiva, la realidad es que a cualquier lugar a donde vayas, te encontrarás con un mundo de gente con muchas opiniones por aportar, listas para servirse a todo aquel que se muestre vulnerable y dispuesto a pedirlas, por desgracia, cada opinión es tan diferente la una de la otra que entrar en el laberinto de la confusión será inevitable, el desenlace fatídico ante tantos puntos de vista para ti será perderte en la duda y el temor ante tu emprendimiento y por consecuencia  perder el rumbo de tus ideales.

Con esto para nada quiero decir que pedir una opinión sea malo, es el abuso el que te llevará directo al fracaso.

La solución para dejar de caer en el juego de permitir o pedir que los demás piensen por ti está en:

  • Asegúrate que el equipo con el que trabajas tus proyectos sean los adecuados para colaborar locativamente contigo. Siendo gente que sabe, al igual que tú, hacia donde ha avanzado tu emprendimiento, contar con una opinión de ellos si podría resultar benéfico para lo que deseas lograr.
  • Evita pedir opinión a familiares y amigos, no porque puedan desearte mal, pero si en algún punto las cosas no van bien, ellos buscarán tu seguridad y es muy posible que sus consejos se inclinen hacia el renunciar y regresar a un “empleo formal y seguro”, por ejemplo.
  • Confía en ti y en tu talento y desde ahí recuerda que tienes todo el derecho y la obligación de responder por ti y tus metas.
  • Si de verdad estas en el punto en que necesitar una opinión urgente, busca a gente que ya tenga el nivel de éxito que tu deseas obtener. Dicho de otro modo, gente que ya haya pasado por los errores o dudas en los que tú te encuentras y con su experiencia ayude a esclarecer tus incertidumbres.
  • Aléjate de las opiniones alimentadas por la envida, de aquellos que te brindan su punto de vista con la intención de que abandones o dejes de tener y apreciar lo que hasta ahora, con esfuerzo y dedicación lograste obtener.
  • Aléjate de las opiniones que provengan de gente que no cuenta con la experiencia sobre el tema, personas que alardean conocimiento, pero nunca pusieron en práctica lo aprendido, en pocas palabras, no le pidas opinión sobre tú libertad financiera a alguien que vive endeudado, por ejemplo.
  • Cuida lo que platicas y con quien lo platicas. No es bueno que todos sepan tus planes ¡Mantente alerta! Ya que esto podría poner tus proyectos al descubierto con personas que en fondo buscan desilusionarte o peor aún, con personas que podrían sabotear tu emprendimiento.

Recuerda, al final “Lo que cuenta son los hechos, y no las palabras”.

Atrévete a enfrentar los retos, confía en ti, sea cual sea el rumbo de tus decisiones siempre te llevarán hacia el aprendizaje, eso es seguro.

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